Juegos educativos para cachorros

Juegos educativos para cachorros

1. Venir al llamado

En un lugar amplio pero cercado: una persona sujeta al cachorro, mientras su dueño se aleja. A una distancia no muy grande, unos 10 pasos, el dueño llama al cachorro con expresión amistosa, por ej.: abriendo los brazos o golpeándose los muslos. La otra persona suelta al cachorro, después de sujetarlo unos breves instantes. Cuando el cachorro viene el dueño lo premia con una golosina y un "¡muy bien!". Repetir hasta 5 veces, pero ampliando las distancias, por ej. 15 pasos, 20, 25, 30. La enseñanza de este juego es: "Vale la pena venir al llamado".

2. Venir al llamado del dueño escondido

El dueño se esconde, por ej.: detrás de la puerta de una habitación, y llama a su perro. Cuando el perro llega y lo encuentra lo felicita. Puede ir aumentando gradualmente las dificultades y escondiéndose en lugares más lejanos de la casa, o bien ir al jardín, esconderse detrás de un árbol, taparse con una manta, etc. Cuando el perro encuentra al dueño se tiene que dar una fiesta de amigos.

3. El primer "¡sit!" (¡sentado!)

El dueño llama a su perrito y le muestra aparatosamente una galletita para perros, al tiempo que le dice -"¡Sitz!", y con la mano izquierda le baja la grupa para que se siente. Ni bien el perrito se sienta recibe la galletita.

4. Prestar atención

Una vez que el perrito ha aprendido el "sentado", se puede introducir el "prestar atención". Primero se ordena "sentado", y recién cuado el perrito se sentó (con ayuda de nuestra mano o sin ella), se saca aparatosamente la galletita del bolsillo derecho, mientras se dice una y otra vez: "¡Atención!", y se cuenta lentamente de 1 hasta 3, o de 1 hasta 5, para ir aumentando en forma progresiva hasta 10. Cuando terminó la cuenta damos la galletita. Es importante que el perrito aprenda a mirarnos a los ojos.

5. Hacer presa

Atamos un trapo de algodón a un piolín de 2 o 3 metros de largo, lo arrojamos al aire y lo arrastramos rápidamente por el suelo, cuando el cachorro lo muerde, tironeamos de él, lo dejamos ganar la presa y se la disputamos. El mismo juego puede jugarse con un cuchillo de morder, o con una arpillera arrollada en forma de chorizo. Felicitemos al perrito cuando muerde bien, pero tengamos cuidado con su boca, que todavía es frágil.

6. Descubrir un tesoro

Escondemos un trozo de carne asada o un trozo de queso en una caja de cartón del supermercado a la vista del perrito. La caja no debe tener ganchos de metal ni nada de peligro para el cachorro. Cerramos bien la caja y lo incitamos a romperla y a abrirla con "busca, busca". Cuando el perrito encontró la recompensa, lo felicitamos.

7. Volverse perro

Nos tiramos al suelo y nos ponemos a su altura, jugando a ser nosotros "otro perro". Dejemos que el cachorro nos olfatee, nos salte, nos toque. Juguemos con él como lo haría un congénere, para luego levantarnos, correr y empezar el juego de nuevo. La enseñanza de este juego es: "Mi dueño es mi amigo".

8. Acostumbralo al ruido

Hacerlo jugar, por ej.: con una botella de plástico vacía, pero quitársela cuando se comience a romper en pedazos, porque éstos podrían lastimarlo.

9. Juegos con la pelota

Arrojar una pelotita de tamaño conveniente (que el cachorro pueda tenerla en la boca, pero no tragarla) y hacer que el cachorro juegue con ella. Quitarle la pelota, volverla a arrojar. Cuando el cachorro ya es mayor, dio sus primeros paseos, y está acostumbrado a usar collar fijo y correa, se le puede enseñar a que nos devuelva la pelotita de una manera muy sencilla: Ponerle al perrito collar y correa, arrojar la pelota, dejar que la atrape, y traerlo con una trailla hacia nosotros, con la pelotita en la boca. Cuando está frente a nosotros, "cambiar" la pelota por una recompensa, diciéndole "¡muy bien!" cuando la entrega. Repetir este juego varias veces, pero sin dejar que el perrito se aburra o se canse; con 3 o 4 veces es más que suficiente.

10. Rastrear la huella

Es sabido que la enseñanza del rastreo se puede comenzar ya a los 3 meses de vida del cachorro, porque es una actividad que no presupone disciplina, sino que desarrolla el gran sentido que trae el perro. Aquí no hablamos del rastreo como materia de adiestramiento, sino como juego para entrecasa. Se puede atar al cachorro a un poste o un árbol, y a la vista del perrito hacer una huella en línea recta, primero de unos 10 pasos, luego más extensa, con queso rallado, o con trocitos de carne asada, etc., poniendo al final de la huella la "gran recompensa",o sea el queso o la carne en su comedero. Lo animamos a buscar diciendo "busca, busca", y guiándolo con la mano y la correa, haciendo que siga la huella con la naríz, no visualmente. Lo felicitamos mucho, cuando llega al final de la huella.

Más adelante, podemos complicar el juego, haciendo un ángulo en la línea recta. En días de lluvia, podemos organizar un divertido juego con el perrito, escondiendo uno de sus juguetes en algún lugar de la habitación de fácil acceso, por ej. bajo un sillón, detrás de un almohadón, etc. Y ayudarlo a buscarlo diciendo "¡busca!". La primera vez escondemos el objeto a su vista, luego sin que él lo vea. Por cierto que esta búsqueda será con la vista, más que con ayuda del olfato.


Justa de Wacker

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